Rehabilitación del invernadero del Parque del Arroyo de la Vega para su conversión en mercado (Alcobendas)

Proyecto presentado para el Concurso Público de Anteproyecto de rehabilitación y reforma del actual edificio del invernadero del Parque del Arroyo de la Vega, con el objetivo de convertirlo en un espacio de actividades de mercado, ocio y restauración. El trabajo se realizó en colaboración entre Ecoproyecta y los arquitectos Emilio Griñó y Francesco Bosco, integrando soluciones bioclimáticas y de eficiencia energética que aprovechan las propiedades del invernadero original para crear un nuevo espacio interior.

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Mercado interior, protegido por el invernadero original.

La solidez se contrapone a la ligereza. El cemento se pliega, se aparta, dejando como protagonista un centro que ya vive por sí mismo. El espacio interior, lejos de ser cerrado, es un pulmón que respira. El viejo invernadero se transforma así en el corazón del proyecto, amplio e intenso, espacio abierto y verdoso, centro distributivo de toda la estructura funcional, donde lo público y lo privado coexisten.

Mantener el protagonismo del invernadero respecto a todo lo que lo rodea impone una arquitectura silenciosa pero al mismo tiempo evocadora: una gran y sólida roca roja que dejándose atravesar permite descubrir en su interior un jardín ya olvidado por la ciudad de Alcobendas.

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Sección conceptual de la propuesta, contraponiendo la masa sólida a la ligereza del invernadero.

Estrategias bioclimáticas: hacia el edificio de consumo de energía casi nulo

El invernadero original de Alcobendas ofrece de por sí la posibilidad de ser aprovechado como instrumento bioclimático para conseguir confort climático y ahorro energético. La suma de medidas recuperadas del invernadero original, junto con nuevas medidas incorporadas para mejorar el funcionamiento bioclimático, ayudan a conseguir un Edificio de consumo de energía casi nulo. Este nuevo concepto de edificio ha sido introducido por la directiva europea 2010/31 y será de obligado cumplimiento a partir de 2018.

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Acceso al mercado desde la plaza pública.

La primera gran estrategia es la de tratar todo el espacio del patio, coincidente con el invernadero original, como un gran espacio ATEMPERADO. Es decir, su temperatura y humedad se regulan mediante estrategias bioclimáticas pasivas sin necesidad de instalaciones convencionales de climatización. Sólo en las dependencias con una mayor exigencia climática (oficinas, restaurante, etc) se incorpora un sistema de calefacción mediante suelo radiante con colectores solares y un sistema de refrescamiento para el verano mediante pozos canadienses o provenzales. De esta manera el consumo energético para la climatización del edificio será prácticamente nulo.

 

Medidas recuperadas del invernadero existente para el ahorro energético

  1. Importante captación solar, que bien regulada y matizada, permite el uso de iluminación natural prácticamente todo el día, ahorrando energía en alumbrado.
  2. Esa misma captación solar puede ser utilizada en invierno para mantener una temperatura interior relativamente elevada en comparación con el frío exterior.
  3. La recuperación del uso de toldos de filtro solar (actualmente en mal estado), conectados a un sencillo sistema domótico de detección de iluminación y temperatura, ayuda a regular la entrada de calor y luz natural.
  4. La forma piramidal del invernadero ayuda a utilizar el punto más elevado como foco de evacuación de calor en verano. Funcionaría así como una verdadera chimenea solar que potenciaría la ventilación natural a lo largo de todo el espacio interior. Con un sencillo sistema domótico podemos conseguir esta ventilación.
  5. Precisamente la presencia de la masa vegetal no sólo sirve como recuerdo de lo que en su momento fue el invernadero, sino que actúa como depurador natural del aire interior y como regulador natural de humedad y temperatura.
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Estrategias volumétricas de la propuesta, creando patio interior y adaptándose al paisaje del entorno.

 

Nuevas medidas bioclimáticas y energéticas

  1. Sustitución de algunos vidrios convencionales de los faldones orientados a sur en el invernadero por vidrios fotovoltaicos. Por un lado conseguimos generar electricidad para el autoconsumo del edificio, y por otro matizamos el exceso de radiación solar incidente.
  2. Sustitución de algunos vidrios convencionales de los faldones orientados a sur en el invernadero por captadores solares. Estos tienen la función de calentar agua para el uso de agua caliente sanitaria y también para el suelo radiante.
  3. Suelo radiante en las dependencias que requieren una mayor exigencia de climatización. El calor emitido por un suelo radiante se considera el más eficiente y más saludable. Al trabajar con agua a baja temperatura es perfectamente compatible con el uso de colectores solares.
  4. Pozos canadienses para la renovación de aire y el refrescamiento del espacio interior. Estos pozos son unos conductos  enterrados que aprovechan la inercia térmica del terreno para introducir aire del exterior tratado a una temperatura cercana a los 18º. De esta manera, sin aportación de energía externa, se consigue refrescar el ambiente interior.
  5. En cuanto al alumbrado, aparte de maximizar el uso de la iluminación natural controlada, se prevé la instalación de luminarias de bajo consumo, conectadas a sensores de luz para que se enciendan cuando realmente son necesarias.

 

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Estrategias bioclimáticas aprovechando las características propias de la estructura del invernadero original.

 

Otros indicadores de sostenibilidad: reutilización de agua de lluvia

Dado que la presencia de vegetación va a ser importante en el nuevo mercado también debe realizarse una correcta gestión del agua. Se prevé la recogida de agua pluvial para que sea introducida en un estanque interior. Dicho estanque tendrá un rebosadero para recoger el agua sobrante en un depósito que sirva para el riego de la vegetación, se consigue refrescar el ambiente interior.

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Espacio de restauración interior.

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