Piel solar térmica orientable para la Facultad de Ciencias del Trabajo

Este proyecto de rehabilitación energética pretende resolver un problema de exceso de radiación solar que afecta a los despachos orientados a la fachada sureste de la Facultad de Ciencias del Trabajo en la Universidad de Murcia.

El edificio original fue diseñado por los arquitectos Vicente Martínez Gadea, Javier Sánchez Merina y Paco Mejías Villatoro, ganando el Premio Regional de Arquitectura de Murcia en su XII edición.

Imagen de la fachada sur de la Facultad de Trabajo Social con la nueva piel de lamas orientables protegiendo la zona de despachos

La fachada sureste presentaba un problema de exceso de radiación solar, debido a que estaba configurada por un muro de vidrio sin protección en gran parte de su superficie. Los despachos de esta zona sufrían de sobrecalentamiento y de una excesiva iluminación natural, lo que provocaba falta de confort, consumo energético y el que la fachada de vidrio estuviera permanentemente cerrada desde el interior con cortinas.

Se había intentando una solución con láminas vinílicas adheridas al vidrio en el plano exterior, pero este tipo de material plástico acaba envejeciendo rápidamente por efecto de la radiación ultravioleta, perdiendo toda eficacia.

Vista desde la terraza de la cafetería. La piel de lamas orientables protege la zona de despachos de planta tercera y además una pérgola en voladizo de lamas fijas da sombra a la propia cafetería

Por tanto lo que aquí se planteó es incorporar una segunda piel sobre las superficies de fachada afectadas, que pudiera filtrar la radiación solar y en este caso poder seleccionar la cantidad de iluminación natural que cada despacho deseaba. Esta piel se materializó mediante unas lamas motorizadas de aluminio extrusionado, enmarcadas en una estructura de chapas de acero galvanizado que permiten un pasillo de mantenimiento entre el plano de fachada original y las nuevas lamas.

La disposición vertical de las lamas responde tanto a la mejor posición por orientación para protegerse de la radiación solar, como a la integración arquitectónica con una fachada cuyos elementos van marcando las juntas verticales de forjado a forjado. Esta nueva piel se añade al edificio como si de un mueble se tratara, manteniendo su configuración como un elemento independiente, pero integrado con lo existente y sin perturbar ni modificar la materialización de la fachada original.

Fotografía del estado original de la fachada sureste desde la terraza, con vidrios enrasados a fachada sin protección solar. Las vigas en voladizo no contenían ningún elemento para dar sombra

 

 

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