Plan Director de los Pozos de la Nieve de Sierra Espuña (Murcia)

Los pozos de la nieve de Sierra Espuña y su entorno conforman un conjunto patrimonial de gran relevancia por su interés histórico, paisajístico y etnográfico. Se trata probablemente del conjunto de pozos más grande de todo el contexto mediterráneo, lo que nos da una idea de la intensa actividad económica que hubo en esta región entre los siglos XVI y XIX. El Plan Director es la herramienta de gestión que garantizará la conservación y puesta en valor de estas antiguas fábricas de hielo y del paisaje cultural que conforman. El objetivo primero del proyecto es lograr la declaración de Bien de Interés Cultural en la figura de “lugar de interés etnográfico” para seguidamente presentar una batería de propuestas que van desde fomentar el turismo sostenible y cultural, hasta recuperar parcialmente el paisaje botánico original de su entorno, pasando por la restauración de algunas de las construcciones.

El proyecto fue encargado y financiado por parte de la Dirección General de Bienes Culturales de la Consejería de Turismo y Cultura de la Región de Murcia. Pero durante el proceso se implicaron activamente la Mancomunidad Turística de Sierra Espuña y la Dirección General de Medio Natural, ya que la
naturaleza del trabajo trascendía el ámbito del patrimonio cultural, mezclándose con la gestión turística y con competencias medioambientales.

El equipo redactor de este trabajo ha estado dirigido por el estudio Ecoproyecta, en colaboración con la oficina Patrimonio Inteligente y el estudio Islaya, formando un equipo multidisciplinar que pudiera dar respuesta al trabajo desde las diferentes ópticas que requiere: arquitectura, historia, paisaje, medio
ambiente y gestión cultural.

IDENTIFICACIÓN. DISTRIBUCIÓN TERRITORIAL DE POZOS Y CONSTRUCCIONES

Aunque los pozos de la nieve de Sierra Espuña son ampliamente conocidos, sobre todo en círculos especializados o aficionados al patrimonio y al medio ambiente, lo cierto es que este trabajo ha servido para realizar un inventario completo de los pozos realmente existentes, así como de sus construcciones
anejas, algo que hasta la fecha no se había realizado. En folletos divulgativos y ciertos artículos más o menos recientes se hablaba de 25 ó 26 pozos, y este trabajo ha servido para descartar algunos, pero también para redescubrir cuatro que no estaban documentados hasta la fecha, uno de ellos en el municipio de Mula y otros tres en el de Totana.

Mapa de localización de los 28 pozos de la nieve identificados junto a sus construcciones

Como conclusión se puede afirmar que el bien está formado por un conjunto de 28 pozos junto a 12 construcciones anejas (ermita y casas), 2 fuentes de agua, dos caminos de la red de senderos naturales (PR-MU-57 y PR-MU-63) y una vía pecuaria (con un abrevadero y descansadero de ganados). A esto hay que añadir un entorno natural de gran valor medioambiental.

ESTUDIO HISTÓRICO

Las noticias más antiguas que se tienen sobre la construcción de los primeros pozos están fechadas a finales del siglo XVI, sabiendo que algunos de ellos fueron explotados hasta principios del siglo XX. Las ciudades más importantes del territorio murciano, como eran Murcia y Cartagena, fueron las pioneras en llevar a cabo estas construcciones, posteriormente se les añadieron otras ciudades como Lorca, Mula u Orihuela. Para la construcción de estos pozos se llevaba a cabo un proceso de subasta pública, además de describir todas las características que debía de poseer la construcción.
En el entorno de los pozos había un espacio delimitado para el abastecimiento de nieve a los mismos, así como para la recolección de leña, y otros elementos vegetales necesarios para la producción del hielo, a esta zona se le denominaba como “raso”. Dio lugar a mucha documentación, debido a los diferentes
pleitos que se sucedieron, a lo largo de los tres siglos y medio de explotación, entre las ciudades y Totana, puesto que los pozos se encontraban en su término municipal.
La mayor actividad de los pozos se producía en invierno, puesto que era el momento en que se llevaban a cabo las labores de recolección de nieve, y en verano, se acometían las labores de extracción y distribución del hielo a las distintas ciudades. Durante todo el año se registraba algún tipo de actividad relacionada
con la fabricación del hielo, debido a que la sierra tenía que estar siempre preparada y no se podían dejar ningún detalle para en el momento en el que se produjeran las nevadas, ya que la optimización del tiempo era una prioridad. Entre todos los actores que participaban de esta actividad se encontraban
los factores, encargados del encierro de la nieve; los obreros, entraban en juego en el momento que se producían las primeras nevadas dejando de lado sus labores; el pocero, era quien se quedaba cuidando del pozo y el raso cuando la actividad de recolección o extracción terminaba; finalmente los arrieros, se encargaban de trasladar los bloques de hielo de los pozos a las ciudades. En el siglo XIX comenzó la decadencia de los trabajos en los pozos debido principalmente a la confluencia de varios factores; de un lado, el inicio de la producción de hielo artificial, y de otro, el final de la
“Pequeña Edad del Hielo”. Aunque la industria del hielo artificial comenzó a extenderse a partir de la segunda mitad del siglo XIX, no sería hasta 1924 cuando realmente se certificó el cese de toda actividad en las cumbres de Sierra Espuña al inaugurarse en Totana la primera fábrica de este tipo.

Documento de 1674 localizado en el Archivo Municipal de Murcia con información y planos sobre cómo construir un pozo

ESTUDIO ARQUITECTÓNICO Y DE PATOLOGÍAS

Los pozos aparecen como elementos cilíndricos situados sobre el terreno. Desde el exterior se visualiza únicamente el tambor y la cubierta con forma de cúpula, quedando la nevera, lugar de almacenaje del hielo, inmersa en el terreno. En la siguiente imagen vemos esas partes características de los pozos de la nieve: Los materiales usados en la construcción de los pozos de la nieve varían en función del lugar ya que se ven influidas por factores como la disponibilidad de materiales o las costumbres locales. En el caso de Sierra Espuña, la piedra es el material más utilizado. A parte de ser muy accesible en el lugar, es un material que aporta inercia térmica necesaria para mantener la temperatura estable todo el año. Otros materiales utilizados eran ladrillo o adobe, y madera, de la que no ha quedado restos físicos, pero sí documentación histórica.
Los pozos son construcciones con varios siglos de antigüedad que reúnen una serie de patologías propias de las construcciones de edad avanzada expuestas a los agentes ambientales, con nevadas y altas variaciones de temperatura en un entorno que además favorece el crecimiento de vegetación. Las atrevidas estructuras de las cúpulas no han sobrevivido al paso del tiempo y sus derrumbes han permitido que todos los elementos anteriores entren en el pozo y aceleren los procesos de envejecimiento. El Plan Director identifica y organiza las patologías encontradas según su origen (medioambiental, estructural, geológico, antrópico).

Esquema de las partes principales de un pozo de nieve

ESTUDIO MEDIOAMBIENTAL. EL PAISAJE VEGETAL

El paisaje vegetal de la sierra ha variado enormemente desde que se cazaban osos y lobos en el siglo XIV, primero con una explotación de maderas, leñas y pastos que la llevó a una situación de deforestación extrema en el siglo XIX y, a partir de entonces, por las tareas de repoblación y la protección del espacio, que han mejorado considerablemente el estado del manto vegetal. También es cierto que los trabajos de reforestación de los años 70 del siglo pasado fueron muy agresivos, modificando las laderas naturales y afectando directamente a antiguas construcciones y pozos.

La mayor parte de los pozos de nieve se encuentran ubicados por encima de los 1.350 m de altitud y en laderas a umbría, en el piso de vegetación de montaña (supramediterráneo). Los fríos invernales son intensos, lo que produce la desaparición de muchas de las especies que cubren el resto de la sierra, apareciendo otras mejor adaptadas. Esta parte alta y fría se encuentra desconectada de otras áreas similares, por lo que habría que considerarla como una “isla”, amenazada hoy por el cambio climático.

Plano de las repoblaciones de 1923 y de la década de 1970 en el entorno de los pozos de la nieve. Estas intervenciones afectaron a los propios pozos (alguno debió quedar enterrado) y al paisaje en el que se sitúan

PROPUESTAS

El Plan Director cuenta con una serie de propuestas organizadas en ejes. Han sido obtenidos a partir de todo el conjunto de análisis realizado a lo largo del proceso de definición e identificación del Plan y contrastados en los diferentes ámbitos de trabajo. Se busca el mayor grado de coherencia posible entre los objetivos, los ejes y las acciones. Seguidamente se listan aquellas propuestas más destacadas, de un conjunto total de más de 30:

Eje 1. Protección normativa:
Acción 1.1. Declaración de Bien de Interés Cultural, con la figura de “lugar de interés etnográfico”. Esta
es la acción más urgente y creemos que la figura de Lugar de Interés Etnográfico es la que más se ajusta
pues la definición que se recoge en la Ley de Patrimonio Cultural de la Región de Murcia es “aquel paraje
natural, conjunto de construcciones o instalaciones vinculadas a formas de vida, cultura y actividades propias
de la Región de Murcia”. Así la protección de proyecta más allá a la simple construcción de los pozos e
incluye el área próxima, donde se desarrollaban las actividades propias de los poceros y guardas, los
rasos, incluso las huertas, casas, o una ermita.

Acción 1.2. Delimitación de la zona de sirva de referencia para la futura declaración de BIC. El Plan
propone esta delimitación siguiendo una serie de criterios, tales como la cuenca visual, la inclusión de
rasos, caminos y otros elementos del paisaje, etc.

Plano de localización de pozos y delimitación del «lugar de interés etnográfico» (polígono naranja), que recoge la explanada de Murcia, la de Cartagena, los pozos del collado Mangueta y el de Don Eleuterio

Eje 2: Unificación de criterios
Acción 2.1. Actualización de documentos relativos a pozos y su entorno con la nueva información. La
nueva información que aporta el presente Plan Director debería trasladarse a todos aquellos documentos
que actualmente comunican contenido acerca de los pozos y su entorno. Fundamentalmente se trataría
de dar traslado del inventario actual de pozos y demás construcciones, así como de su ubicación.
Eje 3: Plan de rehabilitación y restauración.
Acción 3.1. Recomendaciones básicas de intervención. El análisis histórico, arquitectónico y de patologías
nos ha permitido concluir que es necesario mantener una serie de criterios fundamentales a la hora
de intervenir sobre los pozos. Entre los criterios está la necesidad de contar con profesionales especialistas
en arqueología y en medio ambiente, el empleo de técnicas constructivas tradicionales o el uso de
barandillas de madera ni ancladas en la construcción original.
Acción 3.2. Intervenciones contra el riesgo de caídas. A la hora de enumerar las intervenciones físicas a
realizar sobre el conjunto de pozos las primeras deben ser aquellas que garanticen la seguridad, tanto
de visitantes como de animales que hay en el entorno. Para ello hay que incorporar barandillas o talanqueras
que delimiten los pozos y eviten las caídas.
Acción 3.3. Intervenciones de consolidación. Seguidamente hay que garantizar que la dinámica de deterioro
en la que están sumidos los pozos y las construcciones anejas se pueda frenar, evitando asímismo
el riego de desprendimiento. Para ello se realizarán trabajos de consolidación de muros de mampostería
o de recalzado de los mismos. Se ejecutaría, tal y como se indican en el apartado anterior, mediante técnicas
tradicionales de mampostería con mortero de cal, marcando mediante picas o malla la diferencia
entre el muro original y el recrecido.
Acción 3.4. Obras de restauración integral. El objetivo es restaurar un pequeño número de pozos y de
construcciones anejas (en concreto 4 pozos y 2 construcciones) siguiendo técnicas originales de manera
que sea posible mostrar de una manera más fidedigna cómo podían ser originalmente. Los criterios a
la hora de seleccionar los elementos a restaurar serían singularidad, representantividad, accesibilidad,
existencia de documentación o afección al entorno.

Imagen del pozo de la nieve nº 13 y construcción aneja en la “explanada de Murcia”, Sierra Espuña. El Plan Director plantea restaurar ambos usando técnicas de construcción tradicional. Fotografía de Eduardo Balanza, 2019.

Eje 4. Comunicación y divulgación.
Acción 4.1. Elaborar material audiovisual divulgativo. Se propone elaborar un documental en formato
audiovisual que sirva para contar tanto la historia como la realidad actual de los pozos de la nieve, así
como su entorno. Podría contener imágenes aéreas que muestren una visión de los pozos en su contexto
paisajístico y aporten una nueva perspectiva poco explotada hasta la fecha.

Eje 5. Generación de nuevos espacios museográficos.
Acción 5.1. Exposición itinerante sobre los pozos de la nieve. Se propone organizar una exposición con
todo el contenido que se ha recopilado sobre los pozos de la nieve (documentos históricos, planos,
relatos…), a lo que se podría incluir una iniciativa de recopilación de fotografías históricas mediante la
participación ciudadana, e incluso nuevo material que se pueda producir (vídeos, infografías, etc). Esta
exposición podría ser itinerante, teniendo el centro de visitantes Ricardo Codorníu como punto de inicio,
para ir recorriendo museos locales y otros espacios expositivos fuera de la región.
Eje 6. Arqueología en los pozos de la nieve.
Acción 6.1. Realización de excavaciones arqueológicas para averiguar datos sobre construcciones y pozos.
Se proponen para confirmar la existencia de algunos pozos que pudieron quedar enterrados tras la reforestación
de los años 70, o para conocer mejor otros cuya nevera ha quedado colmatada de sedimentos.
Eje 7. Gestión medioambiental y paisajística del entorno.
Acción 7.2 y 7.3. Recuperación del paisaje original de los pozos de Murcia y de los pozos de Cartagena. El
entorno de los pozos de Murcia quedó al margen de las repoblaciones de finales del s. XIX, conservando
su antigua configuración, manteniendo los rasos donde se captaba la nieve. Sin embargo, las repoblaciones
que se llevaron a cabo en la década de los años 70 del s. XX sí que se desarrollaron a su alrededor,
produciendo una disminución o eliminación de los rasos y estableciendo unos densos pinares que
modificaron profundamente la percepción del lugar. Se propone recuperar el paisaje original mediante
la conservación de los pastizales existentes, la recuperación de los rasos originales y la conversión del
pinar de repoblación que rodea la explanada de los pozos en carrascales y matorrales propios de la zona.
Eje 8. Conservación y mantenimiento.
Acción 8.1. Creación de una comisión de seguimiento del Plan Director que garantice el cumpliendo de
los objetivos y propuestas definidas en el presente Plan. Tal y como se deduce del análisis del marco institucional
la gobernanza sobre este bien trasciende a la competencias de la Dirección General de Bienes
Cultura, por lo que esta comisión debería integrarse también con técnicos o gestores de la Dirección
General de medio Ambiente y de la Mancomunidad Turística de Sierra Espuña.

Imagen del pozo de la nieve nº 11, el más grande de Sierra Espuña (12 metros de diámetro). El Plan Director plantea restaurarlo usando técnica de construcción tradicional. Fotografía de Eduardo Balanza, 2019.

Eje 9. Participación ciudadana.
Acción 9.2. Archivo sonoro. Se propone recoger testimonios de gente que ha participado de una u otra manera en la vida en torno a los pozos de la nieve.
Eje 10. Inclusión social.
Acción 10.2. Adecuar un sendero adaptado a personas con movilidad reducida para visitar el pozo nº 21. Este pozo se encuentra relativamente cerca del aparcamiento junto al mirador Collado Mangueta. Sería relativamente sencillo adaptar un sendero que cumpla la normativa de accesibilidad, cuidando ancho, pendientes máximas y pavimento adecuado para que personas con movilidad reducida puedan llegar a visitarlo.
8. CONCLUSIONES
El Plan ha supuesto un trabajo transversal e interdisciplinar en torno a un bien relativamente conocido pero sobre el que faltaba un instrumento de gestión integral que garantice su conservación y puesta en valor de manera ordenada. En este instrumento se tratan cuestiones de patrimonio cultural, pero también sobre turismo sostenible, protección medioambiental y paisaje.
Se han definido un paquete de medidas repartidas en 10 ejes que abarcan la diversa problemática cultural, medioambiental y de gestión en torno a este bien. Dicho paquete se jerarquiza por prioridad, marcando plazos y la institución que debe hacerse cargo de cada medida.
Esperamos que gracias al Plan Director se pueda recuperar un bien que es el mayor conjunto de pozos de la nieve del Mediterráneo y que, a pesar de su relevancia, se encuentra actualmente en un peligrosa dinámica de deterioro y ruina.



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